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Cómo es la apertura de registros akáshicos

Práctica · Lectura de 5 minutos

La apertura es el momento en que se establece la conexión. Acá te contamos cómo funciona, qué suele sentirse y en qué se diferencia abrir tus propios registros de que los abra alguien más para vos.

Qué es la apertura

La apertura es el protocolo con el que un lector establece la conexión con los registros de una persona. Funciona como un umbral: hay un antes y un después marcados de forma explícita, y eso no es decorativo. Marcar el inicio y el cierre es lo que sostiene el encuadre del trabajo.

Cada escuela tiene su método. Algunas usan una oración específica, otras trabajan con respiración y estados de conciencia, otras combinan las dos cosas. Lo común a todas es que la apertura requiere el nombre completo del consultante y su consentimiento explícito.

Sin consentimiento no hay apertura. Es la regla que comparten todas las escuelas serias.

El proceso, paso a paso

  1. Encuadre. Se acuerda qué se va a consultar y se confirma el nombre completo.
  2. Centrado. El lector baja el ritmo, respira y se dispone a recibir.
  3. Apertura. Se pronuncia el protocolo. Acá empieza el trabajo propiamente dicho.
  4. Consulta. Se plantean las preguntas y el lector traduce lo que recibe.
  5. Cierre. Se cierran los registros con el protocolo correspondiente.
  6. Integración. Espacio para repreguntar y ordenar lo trabajado.

Qué se siente

Del lado del consultante, lo más frecuente es una sensación de calma que aparece bastante rápido, parecida a la de una meditación. Algunas personas sienten calor, hormigueo o ganas de llorar sin motivo aparente. Otras no sienten nada particular en el cuerpo y aun así reciben información que las moviliza.

No hay una experiencia correcta. Que no sientas nada especial no significa que la lectura no esté funcionando: lo que importa es lo que aparece en la información y lo que hacés con eso después.

Sí es habitual quedar cansado. Es un encuentro de alta concentración emocional, así que no conviene agendarlo pegado a una reunión de trabajo.

Abrir los propios vs. que te los lean

Aprender a abrir tus propios registros es posible y hay formaciones dedicadas a eso. Tiene una ventaja obvia: autonomía. Y una desventaja igual de obvia: sos vos leyendo sobre vos mismo, con todos tus sesgos, tus miedos y tus deseos puestos en el medio.

Que otra persona lea para vos incorpora distancia. No tiene tu urgencia ni tu historia, así que lo que recibe no está teñido por lo que necesitás escuchar.

Cinco aperturas simultáneas

En nuestro formato trabaja más de una persona sobre la misma consulta. Cada una recibe por su cuenta, sin condicionarse con lo que dicen las demás, y recién después se pone en común.

El efecto es una verificación cruzada: cuando cuatro de cinco reciben la misma información sobre un tema, eso pesa distinto que cuando lo dice una sola persona. Y lo que aparece en un solo canal no se descarta — se marca como matiz, y muchas veces resulta ser la punta más interesante de la sesión.

Si querés ver cómo se traduce esto en una sesión concreta, está todo en la página de la lectura.

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